CUSTODIA COMPARTIDA: CONCLUSIONES DE LOS PRINCIPALES ESTUDIOS

Robert Bauserman  (AIDS Administration/Department of Health and Mental Hygiene, USA). Child Adjustment in Joint-Custody Versus Sole-Custody Arrangements: A Meta-Analytic Review [Adaptación del niño en regímenes de custodia conjunta y de custodia exclusiva: metaanálisis]. Marzo de 2002.[1]

Análisis de 33 estudios en que se compara la adaptación de los niños en contextos de custodia conjunta y de custodia exclusiva. El autor llega a la conclusión de que los niños bajo custodia conjunta están mejor adaptados que los niños en régimen de custodia exclusiva. Asimismo, los padres sujetos a regímenes de custodia conjunta notifican menores niveles de conflictividad en sus relaciones. “Las soluciones de custodia conjunta (tanto legal como física) no parecen, como promedio, resultar perjudiciales para ningún aspecto del bienestar de los hijos y pueden, de hecho, ser beneficiosas”.

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Joan B. Kelly: Children’s adjustment in conflicted marriage and divorce. A decade review of research [Adaptación de los hijos en matrimonios y divorcios conflictivos. Análisis de un decenio de investigaciones] (2000). Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psichiatry, 39, 963-973.  Análisis de las investigaciones emprendidas durante el decenio de 1990 respecto de los efectos del divorcio en la adaptación de los niños. En relación con la custodia y el régimen de visitas, señala que la actitud de la madre determina sustancialmente la eficacia de la participación paterna tras el divorcio. La custodia conjunta da lugar a mejores resultados en el desarrollo del niño, en general. Los hijos de divorciados que mantienen contacto asiduo con su padre obtienen mejores resultados escolares. Se ha demostrado la eficacia de los programas de educación de los padres para el divorcio, así como de mediación familiar, a fin de lograr menos situaciones conflictivas que afecten a los niños.

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D.A. Luepnitz. Maternal, paternal and joint custody: A study of families after divorce. [Custodia compartida materna y paterna: estudio de la familia tras el divorcio]. (Doctoral thesis 1980. State University of New York at Buffalo. UMI No. 80-27618.)

Estudio comparativo de situaciones de custodia monoparental y custodia compartida. La mayoría de los hijos en situación de custodia monoparental consideraron insuficiente el tiempo de convivencia con el progenitor no custodio, mientras que los niños en situación de custodia compartida se mostraron satisfechos con la frecuencia de la relación con ambos progenitores. También se constató una mejor relación de los hijos con sus progenitores en situaciones de custodia compartida.

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S.A. Nunan. Joint custody versus single custody effects on child development. [Efectos de la custodia compartida, comparada a la custodia exclusiva, en el desarrollo del niño]. (Doctoral thesis 1980. California School of Professional Psychology, Berkeley, UMI No. 81-10142).

Estudio comparativo de los efectos de la custodia compartida y la custodia monoparental en el desarrollo infantil. Se comparó una muestra de 20 niños (7 a 11 años de edad) en situación de custodia compartida con otros 20 niños en situación de custodia monoparental materna. En todos los casos, la separación había tenido lugar hacía dos años, como mínimo. Los niños en situación de custodia compartida mostraron mayores niveles de autoestima, autovaloración y confianza en sí mismos, y menos excitabilidad e impaciencia que los niños bajo custodia materna.

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B. Welsh-Osga. The effects of custody arrangements on children of divorce. [Efectos de las modalidades de custodia en los hijos de divorciados]. (Doctoral thesis 1981. University of South Dakota. UMI No. 82-6914.).  Comparación de niños en familias intactas con niños en situación de custodia compartida y monoparental, de edades comprendidas entre 4 y10 años. Se comprobó que los niños en situación de custodia compartida estaban más satisfechos con el tiempo pasado con ambos padres. Análogamente, los padres en situación de custodia compartida mantenían mejores relaciones con los niños. En los cuatro grupos de familias (intactas, monoparentales maternas, monoparentales paternas y con custodia compartida) los niños se hallaban igualmente bien adaptados.

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D.B. Cowan. Mother Custody versus Joint Custody: Children`s parental Relationship and Adjustment. [La custodia materna comparación a la custodia compartida: relación con los padres y adaptación de los hijos]. (Doctoral Thesis 1982. University of Washington. UMI No. 82-18213.).  Comparación entre 20 niños en custodia compartida y otros 20 en familia monoparental materna. Según la valoración de las propias madres, los niños en situación de custodia compartida resultaron mejor adaptados que los niños bajo custodia exclusiva materna. Por otra parte, los niños en situación de custodia exclusiva materna mostraron una mayor aceptación de ambos padres y una mejor adaptación general en la medida en que pasaban más tiempo con su padre.

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E.G. Pojman. Emotional Adjustment of Boys in Sole and Joint Custody compared with Adjustment of Boys in Happy and Unhappy Marriages. [Adaptación emocional de los niños en situaciones de custodia exclusiva y compartida en comparación con los niños en matrimonios felices e infelices]. (Doctoral thesis 1982. California Graduate Institute).  Pojman comparó niños de edades comprendidas entre 5 y 13 años. Los niños en un régimen de custodia compartida se hallaban mucho mejor adaptados que los niños bajo custodia exclusiva materna. Al comparar todos los grupos comprobó que los niños en situación de custodia compartida mostraban indicadores tan positivos como los niños en familias sin problemas.

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E.B. Karp. Children`s adjustment in joint and single custody: An Empirical Study. [Adaptación de los niños en situaciones de custodia compartida y exclusiva: estudio científico]. (Doctoral thesis 1982. California school of professional psychology, Berkeley. UMI No. 83-6977). Estudio sobre niños de cinco a 12 años en el periodo inicial de separación o divorcio. Los niños en situación de custodia exclusiva tenían una relación más negativa con sus padres que los niños en situación de custodia compartida; asimismo, mostraban mayor rivalidad hacia sus hermanos. En el caso de las niñas, la custodia compartida coincidía con niveles de autoestima notablemente más altos.

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J.A. Livingston. Children after Divorce: A Psychosocial analysis of the effects of custody on self esteem. [Los niños tras el divorcio: análisis psicosocial de los efectos de la custodia en la autoestima]. (Doctoral thesis 1983. University of Vermont. UMI No. 83-26981.).  Estudio comparativo de niños en situación de custodia exclusiva materna, custodia exclusiva paterna, custodia compartida con la madre como primer cuidador y custodia compartida con el padre como primer cuidador. Se comprobó que los niños en situación de custodia compartida se hallaban mejor adaptados que los niños en situaciones de custodia exclusiva.

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L.P. Noonan. Effects of long-tern conflict on personality functioning of children of divorce. [Efectos de conflictos duraderos (Doctoral thesis 1984. The Wright Institute Graduate School of Psychology, Berkeley. UMI No. 84-17931). Se estudiaron los efectos a largo plazo del desarrollo en situaciones de custodia compartida, custodia exclusiva materna y familia intacta. Los niños en situación de custodia compartida resultaron más activos que los niños en situaciones de custodia exclusiva o familias intactas. En situaciones de baja conflictividad actuaron mejor (mostraron menos retraimiento) que los niños en custodia exclusiva o en familias intactas.

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V. Shiller. Joint and Maternal Custody: The outcome for boys aged 6-11 and their parents. [Custodia conjunta y custodia materna: resultados para niños de 6 a 11 años y sus padres]. (Doctoral thesis 1984. University of Delaware. UMI No. 85-11219).  En el estudio se compara a 20 niños en situación de custodia compartida con otros 20 en situación de custodia exclusiva materna. Se constató que los niños en un entorno de custodia compartida estaban mejor adaptados que los niños bajo custodia exclusiva.

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M.R. Patrician. The effects of legal child-custody status on persuasion strategy choices and communication goals of fathers. [Efectos del régimen jurídico de custodia en las estrategias de persuasión y las metas de comunicación de los padres]. (Doctoral Thesis 1984. University of San Francisco. UMI No. 85- 14995).  Se interrogó a 90 padres (varones) sobre la forma en que el desigual reconocimiento de los derechos del padre y de la madre podría favorecer los conflictos. Se consideró que la custodia compartida fomentaba la cooperación entre ambos progenitores y frenaba los comportamientos egoístas. En cambio, la custodia exclusiva favorecía las estrategias de persuasión basadas en el castigo. Tanto los padres como las madres reconocieron que la desigualdad en las atribuciones de custodia inhibía la cooperación entre los progenitores.

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G.M. Bredefeld. Joint Custody and Remarriage: its effects on marital adjustment and children. [Custodia compartida y nuevo matrimonio: sus efectos en la adaptación conyugal y en los hijos]. (Doctoral Thesis. California School of Professional Psychology, Fresno. UMI No. 85-10926). Los hijos, tanto en custodia exclusiva como compartida, se mostraron bien adaptados al nuevo matrimonio de su progenitor; no se constataron diferencias significativas entre los grupos. Sin embargo, los progenitores en situaciones de custodia compartida expresaron más satisfacción con sus hijos. Los hijos en situación de custodia exclusiva indicaron que veían a su padre con menos frecuencia después del nuevo matrimonio de la madre; esto no ocurría en situaciones de custodia compartida.

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B.H. Granite. An investigation of the relationships among selfconcept, parental behaviors, and the adjustment of children in different living arrangements following a marital separation and/or divorce. [Investigación sobre las relaciones entre autoestima, comportamientos parentales y adaptación de los hijos en diferentes modalidades de vida tras la separación o el divorcio]. (Doctoral thesis 1985. University of Pennsylvania, Philadelphia. UMI No. 85-23424). Se estudió la situación de 15 niños bajo custodia compartida, 15 niños bajo custodia exclusiva paterna y 15 niños en situación de custodia compartida, todos ellos de edades comprendidas entre los 9 y los 12 años. Los padres y madres en situaciones de custodia exclusiva (tanto materna como paterna) utilizaban técnicas de presión psicológica para controlar a los hijos, como por ejemplo la culpabilización. Sin embargo, en los hogares con custodia compartida, tales técnicas se usaban raramente, según la percepción de los niños. No se detectaron diferencias de autoestima entre los distintos hogares.

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S. Handley. The experience of the child in sole and joint custody. [La experiencia del niño en situaciones de custodia exclusiva y compartida]. (Doctoral thesis 1985. California Graduate School of Marriage and Family Therapy). Los niños en situaciones de custodia compartida se mostraron más satisfechos que los niños en situaciones de custodia exclusiva.

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S.M.H.Hanson. Healthy single parent families. [Familias monoparentales felices] (Family Relations v.35, p.125-132, 1985). Se compararon 21 familias en situación de custodia compartida con otras 21 en situación de custodia exclusiva. Se constató que las madres en situación de custodia compartida disfrutaban de mejor salud mental. Las madres con hijos varones en custodia exclusiva tenían el menor nivel de apoyo social, mientras que las madres con hijos varones en situación de custodia compartida tenían el máximo nivel de apoyo social. Las madres en situación de custodia compartida fueron las que mostraron mayor capacidad para resolver los problemas surgidos entre ellas y sus hijos.

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S. A. Wolchik, S. L. Braver y I.N. Sandler. Journal of Clinical Child Psych. Vol. 14, p.5-10, 1985. Se observaron mayores niveles de autoestima en los niños en situación de custodia compartida que, a su vez, notificaron experiencias mucho más positivas que los niños en custodia exclusiva materna.

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J. Pearson and N. Thoennes. Will this Divorced Woman Receive Support? Your Custody Decision may determine the Answer. [¿Recibirá ayuda esta mujer divorciada? La respuesta tal vez dependa de su sentencia sobre la custodia] (The Judges Journal, Winter, 1986.). Comparación del pago de pensiones alimenticias en casos de custodia exclusiva y custodia compartida. Según se constató, la custodia compartida determina un cumplimiento mucho mayor de los pagos a la madre por concepto de pensión alimenticia.

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J.S. Wallerstein y R. McKinnon. Joint Custody and the Preschool Child. [La custodia compartida y el niño en edad preescolar] (Behavioral Sciences and the Law, v.4, p.169-183, 1986). Este documento presenta la custodia compartida de los niños de corta edad bajo una luz negativa. Sin embargo, se basa en investigaciones descriptivas y no comparativas, en las que no existe un grupo testigo o de referencia.

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E.E. Maccoby, R.H. Mnookin y C.E. Depner. Post-divorce families: Custodial arrangements compared. [La familia tras el divorcio: comparación de medidas de custodia]. (American Association of Science, Philadelphia. Mayo de 1986.)  Se comprobó que las madres en situación de custodia compartida se hallaban más satisfechas que las madres en situación de custodia exclusiva.

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V. Shiller. Joint versus maternal families with latency age boys: Parent characteristics and child adjustment. [Comparación de familias con niños en edad de latencia en régimen de custodia materna y de custodia compartida: características de los padres y adaptación de los niños] (American Journal of Orthopsychiatry, v. 56, p. 486-9, 1986.). Entrevistas con los niños (de edades comprendidas entre 6 y 11 años), así como con ambos padres. Se constató que los niños en régimen de custodia compartida estaban mejor adaptados que los niños en régimen de custodia exclusiva materna.

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M.B. Isaacs, G.H. Leon y M. Kline. When is a parent out of the picture? Different custody, different perceptions. [¿Cuándo se excluye a uno de los padres? Custodia diferente, percepciones diferentes]. (Family Process, v.26, p.101-110, 1987). En este estudio se comparó a niños de cinco grupos, en función de su régimen de custodia: custodia compartida física; custodia compartida legal con la madre como principal cuidador; custodia compartida legal con el padre como principal cuidador; custodia exclusiva materna; y custodia exclusiva paterna. Al evaluar la forma en que los niños percibían la importancia de los miembros de la familia, los niños en régimen de custodia exclusiva mostraron una tendencia tres veces superior a omitir a uno de los padres que los niños en régimen de custodia compartida.

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F.S. Williams. Child Custody and Parental Cooperation. [Custodia de los niños y cooperación de los padres] (American Bar Assn, Family Law, agosto de 1987). Williams estudió situaciones altamente conflictivas y arriesgadas. Constató que existía una probabilidad mucho mayor de secuestro o maltrato físico por parte de los padres respecto de los niños en régimen de custodia exclusiva (en general, materna, aunque no siempre). Asimismo comprobó que las familias muy conflictivas actuaban mejor y tenían más tendencia a cooperar cuando recibían órdenes judiciales muy detalladas.

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M. Kline, J.M. Tschann, J.R. Johnson y J.S. Wallerstein. Children`s adjustment in joint and sole custody families. [Adaptación de los niños en familias con custodia compartida y exclusiva] (Developmental Psychology, v. 25, p. 430-435, 1989). En este trabajo se constata que, en los casos de familias no conflictivas, apenas existen diferencias perceptibles de comportamiento entre los niños según estén bajo custodia compartida o exclusiva. (Curiosamente, en este estudio se afirma que “algunos estudios cuantitativos a un mostraron que no existen diferencias sintomáticas entre los niños según estén bajo custodia compartida o custodia exclusiva”, y se mencionan las investigaciones de Luepnitz y también las de Wolchik, Braver y Sandler. Sin embargo, Luepnitz destacó que los niños bajo custodia compartida mantenían con sus progenitores una relación más normal que los niños en custodia exclusiva. Por otra parte, Wolchik, Braver y Sandler constataron que los niños en custodia compartida tenían, sin duda, experiencias más positivas y mayores niveles de autoestima que los niños en custodia exclusiva).

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L.M.C. Bisnaire, P. Firestone y D. Rynard. Factors associated with academic achievement in children following parent separation. [Factores relacionados con el rendimiento académico de los niños tras la separación de los padres]. (American J. of Orthopsychiatry. v.60(1), p.67-76, 1990). Se comprobó que la regularidad del régimen de visitas era uno de los factores más importantes para que los niños mantuviesen los niveles de rendimiento académico anteriores al divorcio.

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J. Pearson and N. Thoennes. Custody after divorce: Demographic and attitudinal patterns. [La custodia tras el divorcio: tendencias demográficas y psicológicas]. (American Journal of Orthopsychiatry, v.60(2), p. 233-249, 1990). Se constató que la regularidad del régimen de visitas era uno de los elementos que más favorecían la adaptación positiva de los niños.

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R. Lohr, C. g, A. Mendell and B. Riemer. Clinical Observations on Interferences of Early Father Absence in the Achievement of Femininity  [Observaciones clínicas sobre las repercusiones de la ausencia temprana del padre en el desarrollo femenino]. (Clinical Social Work Journal, V. 17, #4, Winter, 1989).

Estos son algunos de los efectos observados por los autores en niñas que se han visto privadas de la presencia paterna en virtud del régimen de visitas impuesto tras la separación matrimonial:

“Sobre la base de nuestra experiencia clínica con cierto número de niñas en edad de latencia y adolescentes cuyos padres se habían divorciado durante la edad edípica de las niñas, llegamos a la conclusión de que, en respuesta a la ausencia del padre, surgen determinados hábitos de resistencia que pueden complicar la consolidación de una identidad femenina positiva en muchas niñas, y que puede observarse durante los años de latencia.  Algunos síntomas de la existencia de ese fenómeno y de sus repercusiones a efectos de tratamiento son los siguientes:

  1. intensos trastornos de ansiedad de separación
  2. negación y represión de sentimientos asociados a la pérdida del padre
  3. identificación con el objeto perdido
  4. necesidad material de la presencia del varón.”

En un estudio anterior realizado por Kalter y Rembar en el Hospital Psiquiátrico Infantil de la Universidad de Michigan, una muestra de 144 pacientes en edad infantil o adolescente, hijos de padres divorciados, presentaron, como problemas más frecuentes que requerían diagnóstico y tratamiento, los tres siguientes:

  • 63% de los niños: algún problema psicológico subjetivo (ansiedad, tristeza, melancolía intensa, fobias o depresión)
  • 56% de los niños: calificaciones escolares deficientes o muy inferiores a su capacidad o su rendimiento anterior
  • 43% de los niños: agresividad hacia sus progenitores.

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Neil Kalter, Ph.D.: Long-Term Effects of Divorce on Children: A Developmental Vulnerability Model  [Efectos a largo plazo del divorcio en los niños: un modelo de vulnerabilidad del desarrollo] (American Journal of Orthopsychiatry, 57(4), octubre, 1987).

“En las poblaciones de mujeres adolescentes y adultas, el divorcio de los padres se ha relacionado con una menor autoestima, actividad sexual precoz, mayores niveles de comportamientos de tipo delictivo y más dificultades para establecer relaciones heterosexuales gratificantes y duraderas en la edad adulta.  Cabe destacar que, en esos estudios, el divorcio de los padres ha tenido lugar generalmente años antes de que se observen las dificultades.

En el momento de la separación conyugal, cuando (en general) el padre abandona el hogar familiar y empieza a tener menos contacto con sus hijos durante los años siguientes, todo parece indicar que las muchachas experimentan la pérdida emocional del padre egocéntricamente, como un rechazo hacia ellas.  Aunque es más frecuente entre las niñas de preescolar y de los primeros niveles de la escuela elemental, hemos observado ese fenómeno clínicamente en niñas de los últimos niveles de la escolaridad básica y jóvenes adolescentes.  En esos casos, la falta continuada de relación con el padre se experimenta como un rechazo por parte de él.  Muchas niñas atribuyen ese rechazo a que no son suficientemente hermosas, afectuosas, atléticas o inteligentes para agradar al padre y mantener con él contactos regulares y frecuentes.

Por último, las niñas cuyos padres se divorcian pueden crecer sin la experiencia cotidiana de la relación recíproca con un hombre que las colma de atenciones, cuidados y amor. La sensación continua de ser valorada y amada como niña parece un elemento de especial importancia para afianzar la autoestima como mujer.  Todo parece indicar que, sin esa fuente constante de afecto, la autovaloración femenina de una niña no prospera.”

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Rebecca L. Drill, Ph.D.  Young Adult Children of Divorced Parents: Depression and the Perception of Loss  [Jóvenes adultos hijos de padres divorciados: depresión y sensación de pérdida]. (Journal of Divorce, V. 10, #1/2, Fall/Winter 1986)

“El joven adulto se deprime más cuando percibe como “perdido” al progenitor no custodio.  Cuando se produce el divorcio, la percepción del padre como progenitor no custodio se modifica en sentido negativo, mientras que la percepción de la madre (como progenitor custodio) se mantiene relativamente estable.

Puesto que el divorcio es un proceso, y no un acontecimiento aislado, sus efectos pueden ser acumulativos, por lo que una intervención a tiempo resultaría beneficiosa.

La participación continua del progenitor no custodio en la vida del niño parece decisiva para evitar que éste desarrolle una intensa sensación de pérdida… La importancia de la relación con el progenitor no custodio puede tener también consecuencias en los aspectos legales del régimen de custodia y visitas.  Según los resultados de este estudio, los regímenes [de custodia] que permiten a ambos padres participar por igual en la vida del niño son óptimos.  Cuando este tipo de régimen no es posible, la relación continua del niño con el progenitor no custodio sigue siendo esencial.

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Thomas S. Parish, Children’s Self Concepts: Are They Affected by Parental Divorce and Remarriage  [Autoestima de los niños: influencia del divorcio y nuevo matrimonio de sus padres]. (Journal of Social Behavior and Personality, 1987, V 2, #4, 559-562.

“Desde hace mucho tiempo se considera que el impacto del divorcio y la consiguiente ausencia del padre afectan muy negativamente a los niños.  Por ejemplo, el divorcio y la pérdida del padre se han relacionado con dificultades en la adaptación escolar (por ej. Felner, Ginter, Boike, y Cowen), social (por ej. Fry y Grover) y personal ( (por ej. Covell y Turnbull).

Los resultados del presente estudio indican que la pérdida del padre subsiguiente al divorcio se relaciona con la disminución de la autoestima en los niños, al menos en lo que respecta a esa muestra de niños de la región central de los Estados Unidos”.

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Joan Kelly, Ph.D. (associate of Judith Wallerstein, Ph.D): Examining Resistance to Joint Custody [Examen de la resistencia a la custodia compartida] (Monografía incluida en el libro Joint Custody and Shared Parenting, segunda edición, Guilford Press, 1991.)

“Resulta irónico, y a la vez interesante, que hayamos sometido la custodia compartida a un nivel e intensidad de vigilancia que nunca se ejerció en relación con el régimen tradicionalmente adoptado tras el divorcio (custodia legal y física en exclusiva para la madre y visitas durante dos fines de semana al mes para el padre).  Los conocimientos teóricos sobre desarrollo y relaciones deberían haber alertado a los profesionales de la salud mental acerca de las potenciales consecuencias inmediatas y a largo plazo que tendrá para el niño el hecho de ver a uno de sus padres solamente cuatro días cada mes.  Sin embargo, hasta muy recientemente, no se plantearon objeciones especiales a ese régimen tradicional de relaciones con los hijos tras el divorcio, a pesar de los indicios cada vez más frecuentes de que tales relaciones posteriores al divorcio resultaban insuficientes para el desarrollo y la estabilización de muchos hijos y padres.

Existen indicios de que, con nuestros bien intencionados esfuerzos por proteger a los niños de la ansiedad, confusión y conflicto normativo del período inmediatamente posterior a la separación, hemos creado las condiciones a largo plazo para los más nefastos síntomas de enojo, depresión y profunda sensación de pérdida al privar al niño de la oportunidad de mantener una relación plena con cada uno de sus padres.”

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Buchanan, C., Maccoby, y Dornbusch: Adolescents After Divorce [Los adolescentes tras el divorcio]. Harvard University Press,1996.

Estudio de 517 familias con niños de edades comprendidas entre 10,5 y 18 años, que abarcó un período de cuatro años y medio.  Se evaluaron los siguientes indicadores: depresión, anomalías, esfuerzo escolar y calificaciones escolares.  Se constató que los niños en regímenes de custodia compartida física estaban mejor adaptados en relación con esos indicadores que los niños bajo custodia exclusiva.

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American Psychological Association: Report to the U.S. Commission on Child and Family Welfare  [Informe a la Comisión de los Estados Unidos sobre Bienestar Infantil y Familiar], 14 de junio de 1995. 

En este informe se resumen y evalúan las principales investigaciones relativas a la custodia compartida y sus repercusiones en el bienestar del niño.  El informe llega a la conclusión de que “las investigaciones analizadas respaldan la conclusión de que la custodia compartida conlleva determinados resultados favorables para los niños, en particular más participación del padre, mejor adaptación del niño, pago de pensiones alimenticias, reducción de los gastos en litigios y, a veces, menor conflicto entre los padres.”  La Asociación observó también que “es absolutamente indispensable una mejor política para reducir el actual enfoque conflictivo que ha dado por resultado la custodia exclusiva materna, la participación limitada del padre y la falta de adaptación tanto de los niños como de los padres.  Esa política deberá favorecer el incremento de la mediación, la custodia compartida y la educación de los padres.

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Rockwell-Evans, Kim Evonne: Parental and Children’s Experiences and Adjustment in Maternal Versus Joint Custody Families   [Experiencias y adaptación de padres e hijos: comparación entre custodia materna y custodia compartida] (Doctoral dissertation, 1991. North Texas State U.)

En este estudio se compararon 21 familias en situación de custodia compartida con otras 21 en situación de custodia materna, con niños de edades comprendidas entre 4 y 15 años.

Los resultados mostraron que entre los niños bajo custodia exclusiva eran más frecuentes los casos de mala conducta y exteriorización de conflictos internos: “un análisis de regresión múltiple de esos datos permitió constatar que los niños en situación de custodia compartida tenían menos problemas de adaptación comportamental con conducta externalizante que los niños en situación de custodia materna”.

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J. Pearson and N. Thoennes: Custody After Divorce: Demographic and Attitudinal Patterns,  American Journal of Orthopsychiatry, Vol. 60, 1990.

“Coincidiendo con los resultados de otros estudios sobre custodia compartida y custodia exclusiva, los progenitores no custodios en situación de custodia compartida legal y residencial participaban, sin duda, más en la vida de sus hijos tras el divorcio que los progenitores no custodios en regímenes de custodia exclusiva…  Por último, los encuestados en situación de custodia compartida mostraron más tendencia a percibir en su ex cónyuge una buena relación con los hijos y a mostrarse satisfechos con el comportamiento de esa persona como progenitor.

En nuestra muestra, los conflictos entre padres divorciados no parecían empeorar como resultado de la mayor necesidad de cooperación y comunicación entre ambos padres en los casos de custodia compartida o custodia residencial compartida.  Al contrario, los padres en régimen de custodia materna exclusiva notificaron los mayores niveles de deterioro de las relaciones a lo largo del tiempo.”

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Glover, R. y C. Steele: Comparing the Effects on the Child of Post-divorce Parenting Arrangements [Comparación de los efectos de los regímenes posdivorciales en los hijos] Journal of Divorce, Vol. 12, No. 2-3 (1989).

En este estudio se evaluó a niños de 6 a 15 años, divididos en tres grupos: custodia compartida, custodia materna y familia intacta.  Como promedio, los niños en familias intactas mostraron niveles más altos de autoestima y relaciones con padre que los niños de familias divorciadas, al tiempo que los niños en custodia compartida mostraron a su vez mayores niveles de autoestima y relaciones con el padre que los niños en custodia exclusiva materna.  Los hijos de familias intactas utilizaron menos respuestas poco positivas en todas las materias que los hijos de familias divorciadas, y los hijos en custodia compartida utilizaron menos respuestas poco positivas que los niños en custodia exclusiva en todas las materias, excepto en la relación con la madre.

Este estudio indica que, como promedio, la familia intacta es el mejor entorno para los niños, y el régimen de custodia compartida es mejor que el régimen de custodia exclusiva, es decir, una familia con dos padres es mejor aunque esos padres estén divorciados.

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Lerman, Isabel A. Adjustment of latency age children in joint and single custody arrangements [Adaptación de niños en edad de latencia en regímenes de custodia compartida y custodia exclusiva] (California School of Professional Psychology, San Diego, 1989).

En este estudio se evaluó a 90 niños, con edades de 7 a 12 años, divididos por igual en grupos de custodia materna, custodia compartida legal y custodia compartida física.

Los resultados mostraron los efectos negativos de la custodia exclusiva: “Los niños bajo custodia exclusiva manifestaron mayores niveles de odio a sí mismos y una percepción de mayor rechazo por parte de sus padres que los niños en situación de custodia compartida física”.  Se constató que la conflictividad entre los padres era un factor significativo que podía explicar la mejor adaptación de los niños en régimen de custodia compartida física: “El nivel de conflictividad entre los padres fue un factor significativo de rechazo de sí mismos en los niños.  Cuanto mayor era el nivel de conflictividad, más intenso era el autorrechazo; y viceversa, a menores niveles de conflictividad correspondían menores indicios de autorrechazo”.

Por otra parte, “el mayor nivel de contacto entre padre e hijo se asoció con una mejor adaptación, un menor autorrechazo y una menor percepción de rechazo paterno; y el menor contacto entre padre e hijo se asoció con una peor adaptación, mayores niveles de autorechazo y una mayor percepción de rechazo paterno”.

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Sanford Braver: Determining the Impact of Joint Custody on Divorcing Families[Determinación de los efectos de la custodia compartida en las familias divorciadas].

Estudio de 378 familias en distintas situaciones de custodia; por custodia compartida deberá entenderse, a los efectos de este estudio, custodia compartida legal, no física.

“…Sharlene Wolchik, Iwrin Sandler y yo mismo constatamos en 1985 que los niños en situación de custodia compartida tenían mayores sentimientos de autoestima que los niños bajo custodia materna exclusiva.

Nuestros resultados pusieron de manifiesto las considerables ventajas de la custodia compartida, incluso al equiparar los factores de predisposición.  Tras realizar ese ajuste, se constató que los niños en situación de custodia compartida se hallaban notablemente mejor adaptados y mostraban un comportamiento menos antisocial e impulsivo que los niños bajo custodia exclusiva.  Asimismo, los padres tenían un régimen de visitas más amplio, participaban más en el cuidado de los hijos y estaban más satisfechos con la solución dada al divorcio.  Sin embargo, las madres estaban bastante menos satisfechas con el régimen de custodia en las familias con custodia compartida.

Cuando la pareja está en desacuerdo desde el principio, ¿qué es mejor para la familia, prestar atención a la preferencia del padre (custodia compartida) o a la preferencia de la madre (custodia exclusiva)?  Comprobamos que los grupos diferían significativamente en cuanto al pago de las pensiones alimenticias: cuando la custodia exclusiva se imponía contra el deseo del padre, se pagaba el 80 por ciento de las pensiones (según los padres; la cifra indicada por las madres fue del 64 por ciento); cuando se otorgaba la custodia compartida contra la preferencia de la madre, el promedio de los pagos se acercaba al cumplimiento total (97 por ciento, según los padres; 94 por ciento, según las madres)…  Se constató una proporción similar en lo que respecta al contacto del padre con el hijo, significativamente más elevado en los casos en que la custodia compartida se concedió a pesar de la disconformidad de la madre.”… “La custodia compartida, aún cuando se conceda contra los deseos de la madre, propicia una mayor participación de los padres y niveles casi perfectos de pago de las pensiones alimenticias; si se controlan los factores de predisposición, da lugar a una mayor adaptación de los niños… Creemos que esas conclusiones requieren que los encargados de formular las políticas adopten, en aras del mejor interés del niño, la presunción de derecho a favor de la custodia compartida legal, es decir, una preferencia judicial para que ambos padres conserven sus derechos y responsabilidades respecto de sus hijos tras el divorcio.”

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*** Enlaces de referencia:

*** Dirección para la obtención de tesis y estudios:

University Microfilms International
300 North Zeeb Rd,
Ann Arbor,
MI 48106.
Tel. 1 (800) 521-3042

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CASOS REALES QUE PASAN EN LA VIDA, A MUCHAS PERSONAS

TENEMOS QUE EDUCAR A LOS NIÑOS EN EL COLEGIO, ESPECIALMENTE  AQUELLOS QUE HAN SUFRIDO LA SEPARACION DE SUS PADRES, Y SOBRE TODO Y CON MAYOR ATENCIÓN,  AQUELLOS EN QUE LA SEPARACION DE SUS PADRES HA SIDO UNA BATALLA CAMPAL. ESTO LES VA A CAUSAR UN TRAUMA  EMOCIONAL PARA EL RESTO DE SU VIDA, Y A CONTINUACION, VEREMOS EL POR QUÉ.

1.- Luis Martínez explica que se ha separado, su hija mayor no quiere verle por que su madre la ha manipulado, a su hijo pequeño lo ve muy poco, se ha tenido que ir de su casa y otro hombre está de okupa, es la nueva pareja de su ex. Cuenta que el tenía veinte años cuando la conoció y que ella se había separado de otro hombre, con el que ya tenia dos hijos. Un día ella le dice a el: Ves y le dices a mi ex, que venga a por el niño, y el fue. Yo le pregunto ¿Y como pudiste ir a decirle eso a su ex? El me contesta, que tenía veinte años y no se daba cuenta, pero que cuando fue a verlo, aquel hombre le dijo: Tú no sabes lo que me ha hecho pasar esa mujer, pero ya te darás cuenta, ha tardado quince años y ahora tiene dos hijos con ella.

Al escuchar su historia, yo le pregunto ¿Ella tiene padres? Y el me cuenta, que su padre murió y le pegaba a su madre.

Aquí podemos ver la reacción de esta mujer, que por supuesto, no todas las personas reaccionan igual, pero en este caso lo que ella hace es vengarse en su marido, ya que vio el daño que su padre hizo a su madre, pero también crea un sistema de protección a sus hijos que ella cree que es el mas correcto y no se da cuenta de que lo único que hace es crearles un problema mayor que el que tiene ella misma. Ahora está con el tercero, es casi seguro que acabará como los dos primeros, pero también los hijos se cansan de ver a hombres desconocidos en su casa y llegará el día en que posiblemente se quede sola.

(Hay que explicar que los okupas buscan mujeres que ya tienen vivienda y las pagan sus ex maridos. Es la mejor manera de vivir gratis. Además, en la mayoría de los casos, se ha comprobado que suelen ser hombres agresivos y chulos que plantan cara a los ex maridos y que, además, hay muchas mujeres que buscan esta clase de hombres).

2.- Juan Serrano  cuenta, que tenía una  hija de cuatro años y que su mujer iba diciendo que se iba a separar. A veces lo decía delante de él, pero el no le daba importancia y creía que lo decía por decirlo. Sin embargo recibe un dinero extra y decide guardarlo sin que la mujer se entere. Un año después tienen un segundo hijo y él se da cuenta de que su mujer ya no dice que se va a separar y que lo quiere más que antes, pero al cumplir su hija mayor los ocho años y su hijo pequeño los tres,  alguien le dice que ella ha estado liada con otro hombre hace cuatro años. El no se lo cree, piensa que la envidia hace que la gente quiera romper la vida de las personas que son felices, pero un día la niña de ocho años, le dice a su padre:

Papa ¿te acuerdas aquel día que tu estabas con tus libros sentado en la mesa y la mama te dijo: Voy a tirar la basura, que era raro porque siempre la tirabas tu, y yo le dije: Bajo contigo? (La niña se puso a llorar mientras se lo contaba a su padre y el padre temblaba porque aquella extraña sensación se hacia realidad)  Cuando llegamos al container de la basura había un hombre esperando a la mama y se besó con el delante de mi.

Aquel hombre había guardado el dinero sin saber por qué, pero después de cuatro años y haber escuchado a su hija se dio cuenta que su instinto le había puesto en guardia. Esperó unos días y se lo dijo a su mujer. Ella lo reconoció pero Juan no le dijo que se lo había contado su hija: La mujer recogió algunas cosas y se fue con el niño pequeño, la mayor no quiso irse con ella y se quedó con el padre. La niña había estado guardando aquella imagen durante cuatro años. Poco tiempo después la niña se fue con la madre.

Yo le pregunto a este hombre. ¿Por qué notaste que te quería mas? el me contestó: Simplemente lo noté y cuando le dije a ella que había estado con otro, ella además de confirmarlo me dijo: Que se había arrepentido y por eso cortó con el.

Está claro que al darse cuenta de su error intenta seguir con su marido y por esto decide tener el segundo hijo.

¿Es posible que esa niña recuerde esa imagen siempre, o se le puede olvidar al contársela al padre? ¿La perseguirá el resto de su vida?  El poder psicológico que tienen algunas personas, puede hacer con otras, aquello que no podemos llegar a imaginar.

3.- En un trabajo sobre psicología, se ha hecho un examen a una mujer de unos cuarenta y cinco años. A esta mujer se le murió su padre cuando tenía trece años. Poco tiempo después la madre encuentra otra pareja. Aquella niña no acepta a la pareja de su madre, echaba en falta a su padre y reclamaba mas cariño de su madre, pero esta tiene que compartirlo con su nueva pareja. La niña le guarda cierto rencor a su madre y al cumplir los diecisiete se echa novio, dice que estaba muy enamorada de el, pero de alguna manera buscaba en aquel hombre el cariño que su padre no había podido darle.

Con dieciocho años se casa y tiene a su primer hijo. Después tuvo un segundo hijo. Con el tiempo se da cuenta que este hombre no es lo que ella había pensado y después de diez años se separa de el. Ella dice que a el no le gustaba trabajar, y ella saca a sus hijos adelante trabajando mucho, pero a veces reclama la ayuda de su madre por que se ve apurada, pero hay ocasiones en que no puede o no quiere ayudarla y ella se lo reprocha.

Esta mujer arrastra un problema emocional y ahora uno de sus hijos también le reprocha a ella la falta de su padre, todavía hoy sigue teniendo problemas con su madre y también con su hijo. Ella me pregunta ¿Es posible que mi hijo me tenga rabia por no haber podido convivir con el padre? Claro que se lo reprocha, se separan los padres, los hijos no, aunque eso no quiere decir que sea su madre la culpable.

A veces no podemos entender porque suceden las cosas pero está claro que el mundo de la psicología es algo muy complejo y que los problemas emocionales ocurridos cuando somos niños, nos perseguirán y condicionaran el resto de nuestra vida y que saber entenderlo nos ayudará a sobrevivir, pero siempre intentando corregir los errores pasados. Está claro que cada persona puede reaccionar de forma distinta y que nunca podremos saber que hay en su mente, pero sí podemos imaginar porque actúa de una forma o de otra, ya que todo sucede por algo.

4.- Hablaba con Julio y me cuenta que esta separado. Me cuenta que un día estaba en casa viendo la tele con sus hijos y escucha llorar a su mujer. Va a ver que le pasa y le pregunta ¿Porque lloras? ella le contesta que se va de casa y se ira con otra mujer. Se fue y me dejó solo con los niños. Lo pasé muy mal. Pasado algún tiempo, este hombre encuentra otra pareja que tiene una hija de su anterior matrimonio y comienzan su vida juntos,  pero los hijos de el, poco a poco van chocando con esta mujer. El hijo se va a trabajar a otra región y la hija se va con su madre, quedándose en la casa, la hija de la nueva pareja.

Ahora conozco a la nueva pareja de este hombre, he intercambiado algunas palabras con ella y he llegado a la siguiente conclusión: Es buena persona, sincera, pero no se da cuenta que es autoritaria aunque lo haga sin mala intención. Trata a este hombre como si fuera un niño, anulándolo como hombre, lo hace sin maldad y sin mala intención simplemente ella es así y el es muy buena persona.

Al darme cuenta de su manera de ser, pensé que los hijos de él se habían ido porque no han podido aguantar ver como trata a su padre.

Han pasado unos años, los hijos han vuelto a la casa y esta mujer, se ha tenido que ir a vivir a otro lugar, aunque ellos se lleven bien como pareja, pero no pueden vivir juntos y ahora surge la pregunta de siempre ¿Que pensara la hija de esta mujer que ya ha vivido con su madre y su padre, luego con su madre y su nueva pareja y ahora ha tenido que cambiar de vivienda y estar sola con su madre? Es posible que esta chica lleve consigo un problema que le costará superar, y siempre recordará las veces que tuvo que cambiar de vivienda a consecuencia de la separación de sus padres. Es posible que a la hora de casarse, se acuerde de lo que le pasó y prefiera no hacerlo, para que a sus hijos no les pase lo mismo.

5.- Luisa está a punto de cumplir los dieciocho años y me explica su historia. Cuenta que sus padres se separaron cuando tenía cuatro años, recuerda que su padre iba a recogerla los fines de semana para estar con ella. Un día era tarde y le dije a mi padre que tenía hambre y quería irme a casa de mi abuela. El no quería pero yo me puse a llorar y me llevó, cuando llegamos a la casa, le dijo a mi abuela: Ahí tiene a su nieta y nunca más volvió. Yo le pregunto a la chica ¿y te acuerdas, teniendo cuatro años? Ella me responde que si. Tres años más tarde, mi madre encuentra otra pareja. Hace dos años mi madre me dice: nos vamos a otro pueblo, yo le digo que estoy estudiando, ella me dice que siga estudiando en el otro pueblo, luego nos cambiamos y me cabree tanto que dejé los estudios. Yo le pregunto a la chica ¿Y que tal era tu relación con la pareja de tu madre?  Yo veía cosas que no me gustaban, mi madre ha estado diez años con este hombre y ahora ya no está con el, pero ahora me quiere controlar y me tiene harta, mejor que hubiera seguido con él, así me dejaría en paz. Ahora como no la aguanto me iré al ejército en cuanto cumpla los dieciocho años.

Aquí podemos ver otra niña que no puede aguantar a su madre. Creo que a lo largo de la historia hemos sabido todos los problemas ocasionados por las segundas parejas o padrastros a los niños y que es seguro que es mayor teniendo su padre o madre vivo, con los cuales han perdido el contacto. Esto está confirmado por expertos realmente profesionales en psicología.

6.- Carmen Santo, hoy tiene treinta y seis años, me cuenta que vive sola en Barcelona, en una habitación alquilada de un piso, donde tiene que compartirlo con otras personas desconocidas, sus padres se separaron y tiene dos hermanos. Se fue de su casa cuando tenía veinte años porque estaba harta de su madre, le echaba la culpa de su separación. Se había vuelto loca y por su culpa no pudo acabar sus estudios. Para sobrevivir trabaja en lo que puede. Yo le digo: Un día encontraras un hombre y te casarás, ella me dice: Yo no quiero ni hombre ni casarme ni tener hijos para que no les pase lo mismo que a mí.

Debemos imaginar, que después de haberse separado sus padres, no haber podido acabar sus estudios, discutirse con su madre y por último, vivir durante los últimos dieciséis años con personas desconocidas, teniendo que cambiar de piso varias veces, y tener que convivir con gente desconocida a la que no aguantaba. Ha terminado arrastrando un importante problema psicológico, realmente no está para poder vivir en pareja. Ni que decir tiene que las separaciones son un delito contra el menor. Podemos decir que somos libres para cambiar de pareja o que se ha acabado el amor, pero las consecuencias las pagarán los que menos culpa tienen que son los niños.

7.- En un bar escucho a dos hombres jóvenes que hablan entre ellos, uno de ellos está separado y al escucharlo le doy mi hoja, en la que dice que todos los niños quieren ver a sus padres juntos. Este hombre la lee y me dice: Yo no quería que mis padres estuvieran juntos porque se peleaban, se tiraban las sillas y todo lo que pillaban en sus manos. Yo me tiraba al suelo y me hacia el muerto para que dejaran de pelearse. Ahora este hombre está separado y tiene una niña, está muy afectado psicológicamente y toma alguna clase de droga.

Finalmente hay que decir, que en los colegios, tenemos una importante asignatura, y es empezar a corregir el mal que está corroyendo a esta sociedad.

Por Manuel Álvarez manuelalvarez222@outlook.com Junio de 2009

RECLAMAMOS LA CUSTODIA COMPARTIDA

POR LA VERDADERA DEFENSA DE NUESTROS HIJOS

Defendemos los derechos de las personas, ya sean hombres o mujeres. Somos personas libres pero no se puede permitir que humillemos a los demás, vivimos en democracia, pero las leyes no deben permitir los abusos ni el libertinaje.

En muchos de los casos los hombres son maltratados por las leyes, humillados por las mujeres. Y cuando éstas no consiguen lo que quieren, manipulan a los hijos y acaban consiguiendo que odien a su padre de manera que no quieran verlo.

Las leyes echan a los hombres de sus casas dejando el camino libre a la nueva pareja de la mujer, siendo este uno de los motivos de la rotura de muchos matrimonios, sin que nadie ni siquiera la ley se preocupe del perjuicio psicológico que ocasiona a la mayoría de los menores y que en ocasiones, les quedan secuelas que sufren para el resto de su vida.

Hemos de imaginar hasta qué punto el hombre ha sido humillado por leyes y mujeres, que llegan a alcanzar la locura hasta tal punto, que a veces no sólo matan a la mujer, sino que también matan a los hijos y se acaban quitando la vida.

Por todo esto, si una pareja no se entiende y quiere separarse, lo justo sería que la vivienda que comparten se venda en el momento de la separación y que cada uno se quede el cincuenta por ciento si tienen hijos. Y si no los tienen, que cada uno se quede con la parte que le corresponda. Cuando le preguntamos a un niño si quieren que sus padres se separen, ellos contestan, que quieren que sus padres estén juntos. O hagámonos la pregunta nosotros mismos.

Las abuelas también reclaman su derecho, tenemos que entender, que también son mujeres aquellas que no ven a sus nietos, las que no ven a sus sobrinos y las que no ven a sus primos. Detengámonos un momento para hacernos una pregunta: ¿quieren realmente a sus hijos aquellas mujeres que los manipulan y prohíben ver a su padre y a su familia paterna?

También hemos de entender que en el caso que uno de los dos encuentre otra pareja, debe ser éste el que abandone el domicilio conyugal.
En este momento se está marginando al hombre, ya que a éste se le aplica esta ley y sin embargo a la mujer no se le aplica la misma, esto se puede considerar claramente que hemos pasado de la discriminación a la mujer a discriminar al hombre y se puede considerar injusto pues la ley debe ser aplicada por igual indistintamente que sea hombre o mujer.

En las separaciones, cualquiera que sea el motivo, el juez debe poner como sentencia el tratamiento psicológico tanto a padres como a hijos. El psicólogo deberá informar al juez con el fin de que ninguno de los padres pueda manipular a los hijos en contra del otro, ya que existen casos de custodia compartida que no se cumplen a causa de la manipulación de los niños.

Exigimos que tanto los jueces como los fiscales, a través de la policía judicial, tal y como dice la Constitución en su artículo 126, ordenen la investigación en los casos de denuncia por maltrato a la mujer, ya que sabemos que muchas de ellas son falsas y que denuncian a sus parejas con la intención de echarlos del domicilio conyugal, con el fin de vivir con su nueva pareja. O, al contrario, averiguar si el hombre es un tipo agresivo que maltrata a su mujer.

10º En el debate que mantuvieron en televisión entre el señor Zapatero y el señor Rajoy, el señor Zapatero dijo que iba a poner a los maltratadores entre las cuerdas, dirigiéndose a ellos como energúmenos. Pero el señor Zapatero no se ha preocupado de averiguar cuántos hombres están pasando por maltratadores a causa de ser denunciados falsamente por sus mujeres.

11º Por todo esto, pienso que ha llegado la hora de que se revisen las leyes de manera que no humillen a los hombres, se acabaría dejando de matar a las mujeres, salvo algún desalmado el cual carecería de sentimientos y conciencia con los cuales las leyes deberían ser implacables.

12º El caso de Mari Luz demuestra claramente cómo aquellos que en teoría deberían preocuparse de hacer que las leyes se cumplan, en realidad no se han preocupado de hacer justicia. Y vemos a un señor como Santiago del Valle condenado a varios años de cárcel, esté libre en la calle sin control y que supuestamente ha acabado con la vida de Mari Luz. Aquí podemos ver, como en tantos otros casos, que tanto las leyes como aquellos que la aplican cometen demasiados errores.

13º Creo que debemos tomar conciencia de todo esto y actuar en consecuencia.

TODOS UNIDOS PODEMOS HACERLO
MANUEL  610246251 –
http://edipo.info =>
=>Mapa del web => IGUALDAD => Padres     
Los hijos tienen derecho a relacionarse con su  padre y con su madre en igualdad de condiciones. manuelalvarez222@outlook.com    (ABRIL del 2008)

SUSTITUIR AL PROYECTO DE LEY Nº 4053 DE 2008

COMISIÓN PARA LA SEGURIDAD SOCIAL Y LA FAMILIA

Prevé la alienación parental.

Arte. 1 – Se considera un acto de alienación parental la injerencia en la formación psicológica del niño o adolescente, alentado o inducido por uno de los padres, abuelos o por quien tenga autoridad sobre la custodia o vigilancia del niño o adolescente, con el fin de al niño a renunciar al progenitor alienado o que cause un perjuicio al establecimiento o mantenimiento de los vínculos con este último.

Párrafo único. Más allá de los actos declarados como tales por el juez o por un experto, las siguientes son formas típicas de alienación parental, llevado a cabo directamente o con la ayuda de terceros:

I – realizar una campaña de descalificación sobre el comportamiento del progenitor alienado en el ejercicio de la paternidad;

II – obstaculizar el ejercicio de la patria potestad;

III – obstaculizar los contactos con el niño o adolescente con el progenitor alienado;

IV – obstaculizar el ejercicio del derecho regulado de visitas;

V – omitir deliberadamente información personal de interés para el progenitor alienado sobre el niño o adolescente, incluidos los datos educativos o médicos y cambios de dirección;

VI – hacer acusaciones falsas contra el progenitor alienado, en contra de los miembros de su familia o en contra de los abuelos, con el fin de obstaculizar o hacer su interacción con el niño o adolescente más difícil;

VII – cambiar la dirección a un lugar remoto, sin justificación, con el fin de dificultar la convivencia del niño o adolescente con el progenitor alienado, con su familia o abuelos.

Arte. 2 – La realización de un acto de alienación parental perjudica a los derechos fundamentales del niño o adolescente de una vida familiar sana, causa perjuicio a la creación del afecto en las relaciones con el progenitor alienado y el grupo familiar, las causas del abuso moral contra el niño o adolescente y en la violación de los derechos inherentes a la patria potestad, tutela o custodia.

Arte. 3 – Cuando haya pruebas de un acto de alienación parental y de ser declarada como tal, cuando lo soliciten o no, en cualquier momento durante el procedimiento o en el procedimiento incidental autónomo, la demanda será tratado como prioridad de urgencia y el juez determinará, oído el fiscal, las medidas provisionales necesarias para preservar la integridad psicológica del niño o adolescente, incluso para garantizar su interacción con el progenitor alienado o para hacer efectiva su aproximación, según cada caso.

Párrafo único. En cualquier caso, se deberá garantizar al niño o adolescente y el progenitor alienado una garantía mínima del derecho de asistencia de acceso, a excepción de un uso abusivo por parte de los padres de su derecho, con riesgo inminente de causar perjuicio a la integridad física o integridad psicológica del niño o adolescente, confirmada por un experto en el tiempo designado por el juez para seguir las visitas.

Arte. 4 – Si hay pruebas de la práctica de un acto de alienación parental, el juez, si es necesario durante el procedimiento o excepcionalmente en el procedimiento autónomo, determinará un estudio psicológico o psicosocial.

§ 1 º – El informe del experto se basará en una extensa evaluación psicológica o psicosocial, según corresponda, incluyendo una entrevista personal con las partes, el examen de los documentos de la demanda, la historia de la relación de la pareja y la separación, la cronología de los hechos, la evaluación de la personalidad de los implicados y el examen de cómo el discurso del niño o adolescente está en relación con las posibles imputaciones finales contra el progenitor alienado.

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§ 2 º – El estudio será realizado por un profesional o un equipo multidisciplinario calificado, en cualquier caso, de capacidad demostrada a través de la experiencia profesional o académica para el diagnóstico de los actos de alienación parental.

§ 3 – Presentar el informe, el experto o el equipo multidisciplinario designado para evaluar la incidencia de la alienación parental se permitirá un retraso de 90 (noventa) días, renovables sólo por orden judicial basada en una justificación exhaustiva.

Arte. 5 – Ante la presencia de destacados actos típicos de alienación parental o cualquiera  otra conducta que dificulte la convivencia con el niño o adolescente con el progenitor alienado, el juez podrá, durante el procedimiento o excepcionalmente en el procedimiento autónomo, juntos o por separado, sin perjuicio de las actuales responsabilidades civiles o penales, recurriendo en gran medida de instrumentos jurídicos adecuados para impedir o mitigar sus efectos, de acuerdo con la gravedad del caso:

I – Que se declare la existencia de alienación parental y advertir al progenitor alienador;

II – ampliar el sistema de derecho de acceso a favor del progenitor alienado;

III – especificar una multa al progenitor alienador;

IV – ordenar una intervención psicológica de seguimiento;

V – ordenar el cambio de custodia a la custodia compartida o revertirla

VI – Que se declare la suspensión de la patria potestad.

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Párrafo único. Cuando un cambio de domicilio se pueda concluir que sea abusivo, realizado para impedir u obstaculizar la convivencia familiar, el tribunal también puede revertir la obligación de llevar al niño o adolescente o llevarlo de regreso de la residencia del progenitor alienador, durante los períodos de alternancia de convivencia familiar.

Arte. 6 – En la cesión o cambio de custodia se dará preferencia a los padres que hacen posible la convivencia efectiva del niño o adolescente con el otro progenitor, en situaciones en que la custodia compartida no es viable.

Párrafo único. Si se determina la custodia compartida, a cada padre se le asignará, siempre que sea posible, la obligación de llevar al niño y adolescente a la residencia del otro padre o en un lugar definido en el momento de la alternando periodos de convivencia familiar.

Arte. 7 – El cambio de domicilio del niño o adolescente es irrelevante para la determinación de las competencias referentes a las acciones basadas en el derecho de convivencia familiar, salvo que sea el resultado de un consenso parental o una decisión judicial.

Arte. 8 – Sección II del Capítulo I del Título VII del Estatuto del Niño y del Adolescente, aprobado por la Ley N º 8069 del 13 de julio de 1990, en vigor con la siguiente adición:

“Art.236 ………………………………………. ………………………………………….. ………………………………………….. ………………………………………….. ………

Párrafo único. Si el hecho no constituye un delito más grave, la misma pena se aplicará a quien haga una declaración falsa al agente mencionado en la denuncia o a la autoridad policial cuyo contenido estuviese encaminado a una restricción a la convivencia del niño o adolescente con el progenitor alienado “.

Arte. 9 – Sección II del Capítulo I del Título VII del Estatuto del Niño y del Adolescente, aprobado por la Ley N º 8069 del 13 de julio de 1990, en vigor con la siguiente adición:

“El arte. 236-A. Para prevenir o impedir ilegalmente el contacto o la convivencia del niño o adolescente con el progenitor alienado.

Pena: prisión de seis meses a dos años, si el hecho no constituya un delito más grave. ”

Arte. 10 – Esta ley entrará en vigor tras su publicación.