LA EVOLUCIÓN DE LA HUMANIDAD EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

La tecnología está aportando al desarrollo de nuestro cerebro, una información a la cual nos estamos adaptando a pasos agigantados y, ha medida que pasa el tiempo, esa misma tecnología nos lleva a seguir investigando y evolucionar cada vez más rápido. Pero eso es en cuanto a la tecnología.

En la historia de la humanidad se han mantenido guerras prácticamente desde la creación de nuestra estirpe hasta nuestros días.

Si fijamos nuestra atención en las batallas que han habido a lo largo de la historia de la humanidad, podríamos decir qui si no hubiera sido así, posiblemente hoy no cabríamos en el planeta, lo cual nos lleva a preguntarnos si todo ha sido premeditado casi desde el principio de la creación.

En muchos lugares del planeta y en tiempos antiguos se ha adorado al Dios sol. ¿Que parte de realidad podría haber en este tipo de leyendas? Distintas clases de religiones que comparten el mismo Dios, aunque con otro nombre, mantienen sus diferencias hasta tal punto que no les importa matarse los unos a los otros para imponer su religión. Parece como si hubieran sido creadas para que se mantengan guerras entre ellos y que el planeta no sea poblado de tal manera que acabara con el resto de las especies, con lo cual la respuesta pudiera ser que no estuviera en este planeta y, por consiguiente, aquello de adorar al Dios sol, tendría algo de realidad.

Si todos hubiéramos seguido al pie de la letra, los diez mandamientos de la ley de Dios, nos daríamos cuenta de que hoy no cabríamos en este planeta, lo que nos lleva otra vez a pensar que aunque fueran casi perfectos como guía para los humanos, no es posible llevarlo a cabo por todos los individuos.

Con el tiempo hemos ido evolucionando de muchas formas. La mentira ha sido una de las claves en nuestra evolución y nos ha ido haciendo cada vez más incrédulos. Los humanos hemos ido creando nuestro propio antídoto ante la mentira y ha medida que vamos creciendo y haciéndonos mayores hemos ido aprendiendo a ser más incrédulos y que, además, puede ser traspasado a través de los genes de padres a hijos. Como se suele decir, de tal palo tal astilla.

La incredulidad es uno de los grandes problemas por lo que los humanos también evolucionamos a pasos agigantados (quien no ha dicho o ha escuchado decir, de lo que veo me creo la mitad y de lo que escucho no me creo nada). Es aquí donde los humanos estamos rompiendo las leyes de la naturaleza y con la cual las propias leyes hechas por las personas van de la mano para el exterminio de gran parte de la sociedad, calculada ya en estos tiempos por los que gobiernan el planeta, ya que se han dado cuenta de que los recursos no dan para tantas personas.

Hoy en día se le suele decir a aquel que se cree lo que le cuentan, que es tonto, o que inocente eres. Sin embargo hay una de las frases escritas en la Biblia dicha por Jesús y que dice: bienaventurados aquellos que sin ver han creído. Esta frase dice algo que muchas personas no pueden comprender, ni siquiera dentro de la propia iglesia.

Cómo norma general el que cree lo que le cuentan, es porque no tiene maldad y suele decir la verdad. Sin embargo el que no cree al que le habla, podría ser que fuera porque sabe que él miente más que habla, tiene el don de ser mentiroso y suele creer que todo lo que le dicen es mentira, es por esto que a día de hoy sólo creemos en aquello que vemos. Evidentemente el ser incrédulo nos ha llevado a no creer en las leyendas antiguas y se ha perdido por el camino una buena parte de la historia, por el simple hecho de no trasmitir de padres a hijos sus conocimientos, quizás porque han creído que no eran importantes. Hoy creemos que lo sabemos todo y que, además, así piensan casi todos los humanos. En los tiempos en que vivimos existen más mentirosos que aquellos que creen en los demás.

Es este el grave problema que impera en nuestra sociedad, con el agravante de que los que gobiernan son el ejemplo para la corrupción en cualquier país del mundo, manipulando a la sociedad y dividiéndola con el fin de que la revolución sea minima y no puedan echarlos de sus tronos.

Esta desconfianza entre las personas, claro está, por consecuencia de tanta mentira, ha alcanzado tal magnitud que ni siquiera se cree en la persona del sexo contrario y, por consiguiente, a no entenderse en pareja. De esta manera se tienen menos hijos, muchas parejas no tienen ninguno. Con esta conclusión volvemos al mismo lugar que en puntos anteriores. Sobra gente en el planeta y hay que reducir individuos cómo sea, por lo tanto la ley de la naturaleza no es tan perfecta y da la sensación de que alguien la maneja.

La mayoría de las personas que existen en el mundo son incrédulas y eso es un grave problema, aunque no se quiera reconocer.

Por Manuel Álvarez manuelalvarez222@outlook.com 29 de abril 2013
Blog: Reflexiones de la vida en un mundo demasiado complejo.

 

 

 

 

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