EL ASESINATO DE MIGUEL ÁNGEL SALGADO

Dolores era una abogada de poca categoría, la última pareja que tuvo la dejó. Después conoció a Miguel, se casaron y tuvieron una hija. Posiblemente era una persona autoritaria. Echó varias veces a Miguel de la casa en la que convivían, pero luego lo llamaba para que volviera. Los padres de Miguel estaban preocupados por lo que le estaba pasando a su hijo. (Lo de autoritaria podría venirle de familia)

La convivencia se hizo insoportable y acabaron separándose cuando su hija tenía once meses y no volvió a verla hasta los dos años y medio. Como es normal en esta clase de personas, ella hacia todo lo posible para que Miguel perdiera la relación con su hija. Dolores inicio una nueva relación con otro hombre con el que tuvo otro hijo. Al cumplir la niña los cinco años, Miguel decide pedir la custodia. La lucha sin cuartel para poder tener la custodia de su hija después del divorcio le llevo a perder la vida. Cuando Dolores se enteró de que el Juez le iba a dar la custodia a Miguel, ella contrató a un sicario para que acabara con la vida de su ex marido. La primera vez iba en moto e intentaron atropellarlo, lo tiraron pero no consiguieron acabar con él. La segunda iba en coche por la M 40, se le acercaron dos en una moto y cuando uno de ellos sacó la pistola, un coche se coloco entre los dos y desistieron, pero la tercera lo esperaron en el garaje del edificio en que vivía pasadas las dos de la mañana, y cuando iba a entrar al ascensor para subir a su piso, el sicario se le acerco por detrás disparándole tres tiros, uno de ellos en la nuca.

—El Guardia Civil al que encargaron la investigación no quería hacerlo, ya que en una investigación anterior, el grajo como él llamaba al Juez, había dejado libre al asesino. Se resistió, pero el coronel le insistió: —El grajo como tú los llamas, son los que tienen que responder de si encierran a alguien o no. ¿Me esta tomando el pelo? exclamó el guardia ¿A cuantos Jueces ha visto responder por sus meteduras de pata?

Después de que el guardia viera el cuerpo sin vida de Miguel, entro en el piso y después de ojearlo todo, abrió la única puerta que estaba cerrada. Era la habitación de su hija, y el guardia hizo un comentario:

—No había pensado en este detalle. Había tomado nota del dato de las desavenencias con la ex cónyuge, pero no se me había llegado a pasar por la imaginación la posibilidad de que el conflicto entre ambos contara con el factor, normalmente agravante, de una hija en común. Estaba decorado al estilo Disney, la funda del edredón era del ratón Mickey, en las paredes había pósters de Los increíbles y el pez Nemo y los cojines que reposaban sobre la cama mostraban al robot WALL-E. Aparte de eso, había una docena de perros de peluche y una estantería estrecha llena de cuentos infantiles. De la esquina colgaba, suspendida de un cordón, una espada de pirata en cuya empuñadura se sujetaba un sombrero negro con una calavera y dos tibias cruzadas. Sobre las baldas, una espada retráctil de caballero Jedi, un muñeco de Indiana Jones con su látigo, el coche rojo de Cars, etcétera.

—La ex de Miguel le arrebató a su hija de una sola tirada, a su padre, la habitación con todos sus juguetes, y prácticamente, a su propia madre y, porque no decirlo, una infancia que, aunque no fuera totalmente feliz porque sus padres estaban separados, al menos podría haber compartido su vida, alternándola con su padre y con su madre, pero eso, ya no podrá suceder. Posiblemente Dolores no llegó a pensar en la posibilidad de que la Guardia Civil pudiera detenerla, o quizás su odio hacia Miguel era tan fuerte que no le importaban las consecuencias que le podrían acarrear, pero al menos, había acabado con su ex para siempre.

La Guardia Civil, en su investigación, descubrió, que Dolores a través de un guarda espaldas de una famosa actriz de televisión, contrato a un sicario para que acabara con la vida de Miguel Ángel Salgado.

El día de la detención, la Guardia Civil los detuvo a los tres al mismo tiempo para que no se pudieran avisar unos a otros.

—Una patrulla detuvo al que hizo de intermediario, otra al sicario y el brigada que llevaba el caso, esperó a Dolores a la salida del juzgado de la Gran Vía, le enseñó la placa y la cogió del brazo al tiempo que le anunciaba: —Guardia Civil. Queda usted detenida. No se resista y no la esposaré.

La expresión que entonces adopto su rostro es difícil de describir. Por un lado, parecía estupefacta, como si acabara de aterrizar en algún escenario completamente irreal. Por otro, en la lentitud con que parpadeó, el guardia creyó leer que sus ojos veían al fin lo que tanto había estado esperando. Lo que en su día había previsto que terminaría por ocurrir, sin que ello hubiera bastado para disuadirla de su propósito.

(Como ya he escrito anteriormente, el brigada también intuyó que a ella le rondaba en su interior la posibilidad de que la descubrieran y pudiera acabar entre rejas, pero no había calculado bien si valía la pena dejar a su hija sin padre y prácticamente sin madre durante algún tiempo, que además, le producirá un grave problema emocional a su hija)

¿Por qué?—preguntó finalmente Dolores.

–¿Necesita  que se lo diga?

–Tiene que hacerlo. Es la Ley.

— Por lo menos no era una pusilánime, cómo el intermediario, ni reaccionaba burdamente, cómo el sicario.

Por inducción al asesinato a tiros y por la espalda de su ex marido, Don Miguel Ángel Salgado, el pasado miércoles. ¿He sido preciso?

–El padre de Miguel estuvo en un programa de televisión al que también asistió un abogado, que años después entraría en el parlamento europeo como diputado. Y éste le dijo al padre de Miguel. —No se preocupe porque a ésta mujer le van a caer muchos años. —El padre de Miguel vio que en el juicio estaba éste abogado asesorando al abogado de Dolores. (Los abogados son más culpables de las injusticias cometidas, que los Jueces y Fiscales, y todo por el vil metal)

En el juicio condenaron a Dolores a 22 años de cárcel, al intermediario a 12 años y el sicario salio absuelto, según el Juez por falta de pruebas. (O quizás porque le daba miedo a que le pudiera pasar por represalia lo mismo que a Miguel)

Diez días después del juicio, el padre de Miguel estuvo hablando con el Fiscal en su despacho, y le pidió explicaciones del porque el sicario había salido absuelto. El Fiscal le respondió. —Mire, yo tengo niños pequeños y no quiero tener que estar mirando hacia atrás. —Es posible que el Fiscal y el Juez se pusieran de acuerdo y se dijeran el uno al otro. No nos vamos a jugar la vida. —Este Juez y este Fiscal tienen que cambiar de oficio. No podemos dejar nuestras vidas en manos de semejantes personajes. Estoy cansado de decir que su trabajo es cobrar a fin de mes. Para eso se colocan en estos cargos. Pero no quieren jugarse la vida, y el problema de los demás no es el suyo. ¿Si tienen miedo? Que se vayan a picar zanjas en las aceras para meter los tubos del gas, ahí nadie los va a matar.

La niña está en un centro de acogida y va a visitar a su madre a la cárcel. Odia a los abuelos paternos y hace ya dos años que no la ven. Su madre la ha manipulado, le dice que su padre era malo y sus abuelos también.

Y ahora viene la pregunta del millón: ¿Si un hombre mata a su mujer? Al hombre se le prohíbe ver a sus hijos, pero si la mujer ha contratado a un sicario para que mate al ex marido, ¿Por qué el Juez dice que la hija puede ir a ver a su madre a la cárcel?

Si la familia materna extensa puede relacionarse con la niña a pesar de haber sido su madre la que  encargó el asesinato de su padre ¿Por qué no puede relacionarse con la familia paterna extensa? Y cuando es al revés tampoco puede relacionarse con la familia paterna. ¿Acaso no queda lo suficientemente claro que las Leyes y la sociedad en general esta haciendo algo mal, queriendo poner al hombre como el único culpable de todos los males en la rotura de las familias?

Alguien se ha parado a pensar en como va a ser la vida de esta niña que, además, para colmo vivirá odiando a sus abuelos paternos, sus tíos y primos, sin tener porque ser diferente en caso de que la muerta hubiera sido su madre.

 

Manipular a un niño para que odie a su padre o a su madre y toda la familia extensa, es un delito contra el menor que le acarreará un grave problema emocional y de conducta en su vida.

 

Por Manuel Álvarez    manuelalvarez222@outlook.com    5   de  marzo  de  2.013

Blog: Reflexiones de la vida en un mundo demasiado complejo.

 

 

 

 

 

 

 

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