CARTA DE UN PRESO

Llevo en la prisión de Cuatro Caminos cuatro años de seis que debo cumplir.

Me condenaron por un delito de violencia de género. Me hicieron un divorcio injusto. Me han robado todo lo que tenía e intentaron robarme lo poco que me quedaba. Me quitaron la patria potestad por levantar la voz a mis hijos (con frecuencia un padre tiene que gritar para que lo escuchen ¿Eso es un delito?

Manuel, en una primera carta no pretendo explicar toda mi vida, porque sería extenso y tedioso. Sólo anotar que mi ex mujer me indujo a una pequeña pelea sin importancia para, posteriormente, denunciarme. Tan solo meterme en prisión. Ya estaba con otro hombre y se vendía mi consulta de podólogo. ¡Ah!, hasta antes de entrar en prisión le pagaba las letras de un nuevo coche que jamás me dejaba conducir.

También se vendió mi motocicleta BMW falsificando un documento público, y pretendía vender la mitad de una finca. ¡Ah! Ahora tiene dos domicilios y yo no tengo techo.

Creo interesante contar la historia con detenimiento y detalles. (¿Sabes que en alguna ocasión me echaba fármacos psicotrópicos en los alimentos que ingería?… otra manera de violencia femenina).

Aquí en prisión nos tratan de machistas o maltratadores. Eso significa que nos comemos las condenas de cabo a rabo, íntegras. Mientras que delincuentes protervos se benefician de los derechos penitenciarios y salen a la mitad de condena con terceros grados. Nosotros ¡no!.

Tenemos que realizar un curso que jamás conoces si vas a superar o no. Si se va a repetir o no. O sencillamente si vas a caer mal a algún componente del equipo de Tratamiento y, sencillamente, van a colocar una barrera a la salida.

Aquí existen módulos metálicos, de reducido tamaño, en los que se debe de vivir mezclado con violadores y pederastas. Es decir, que el maltratador o machista vive en una celda de dos, generalmente con un violador o pederasta. Hablo de una segregación vergonzosa e injusta.

Las Juntas de Tratamiento Penitenciarias o GEOT, muchas veces, pasarían a ser Tribunales de Honor, pre-injustamente y sin fundamentar nos persiguen hasta el final de condena.

Cualquier tontería justifica un argumento para no salir. En los cursos se debe de reconocer cualquier delito sobre el machismo para salir. Pedir perdón quizás por algo que no hemos hecho; preguntándonos si para eso no están los juzgados y el aparato judicial. ¿Pueden las Juntas de Tratamiento o GEOT tener tanto poder para hacer la puñeta a un hombre y no obedecer aquello que señala el art. 25.2 de la C.E.?

Verdaderamente no rehabilitan. A más tiempo dentro de una prisión, peor para un ser humano.

Es todo un castigo desproporcionado e injusto. Podríamos hablar de una persecución política al más puro estilo de SCUM.

manuelalvarez222@outlook.com   20 de octubre de 2011

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s