LAS INJUSTICIAS NO TIENEN LIMITES Y A NADIE LE IMPORTA

POSIBLEMENTE NUNCA LO HEMOS CONTADO

Jordi Fondevilla ha vivido una pesadilla durante los últimos trece años. Su hija le denunció por agresión sexual y ha pasado siete años en prisión. Al cumplir la pequeña la mayoría de edad, cambió su versión y denunció que el verdadero culpable de esos abusos había sido el novio de su madre.

Hace trece años Jordi recibió la peor noticia, una citación en la que se le acusaba de haber abusado sexualmente de su hija de seis años. Desde entonces su vida se convirtió en un infierno. Jordi se había separado de su mujer y, tras la denuncia de la pequeña, la Audiencia de Barcelona le impidió cualquier contacto con su hija. Tres años después era condenado por abusar de su pequeña y entró en la cárcel de Can Brians, donde pasó los siguientes siete años de su vida.

Desde el principio Jordi reclamó su inocencia y, aunque recurrió la sentencia y los informes psiquiátricos demostraron que no cumplía el perfil de agresor sexual, sólo cuando su hija reconoció que no había sido él, sino el compañero sentimental de su madre, Jordi quedó libre.

Me imagino que todo el mundo sabe que una niña de seis años no puede denunciar a su padre falsamente de abusos a menos que alguien se lo haya inculcado. Una niña de seis años no va sola a denunciar, a menos que la lleve alguien. El fiscal se habrá apuntado un tanto metiendo en la cárcel a un inocente. ¡Que vergüenza ser fiscal para esto!.

(Anónimo: Tanto los falsos denunciantes como los instigadores, los que participan en periciales, los jueces, fiscales y todos los que colaboran en la denigración gratuita de un hombre como éste, deben ser castigados tan duramente como lo ha sido este denunciado inocente.

Mientras no haya castigo para todos ellos, en éste y otros muchos casos ocurridos durante trámites de divorcios contenciosos, no habrá justicia en España.)

El Gobierno ordena a la Fiscalía General del Estado que emita circulares dando instrucciones a todos los fiscales de España para que mantengan las acusaciones hasta el final del proceso, pese a que haya pruebas de la inocencia del acusado.

Un Teniente de la guardia civil, experto en pederastas, me explicaba que a los hombres se les detiene por temas políticos. (Ministerio de Igualdad y Observatorio de Violencia de Género.) Todos los que lo representan son culpables y los que se callan también.

Viendo el caso de este hombre y tantos otros, como también el de muchas mujeres a los que la justicia trata con injusticia, es posible que haya algo que no hemos dicho, porque siempre hablamos de los derechos del niño, del maltratador de mujeres y de las denuncias falsas.

Pero hay que explicar que son muy pocas las mujeres que se atrevan a denunciar al maltratador, aunque algunas de aquellas que se atreven en ocasiones, el maltratador sale absuelto. Evidentemente el maltratador es un psicópata manipulador más creíble que la mujer maltratada, que titubea ante el juez por el miedo que tiene, ya que es ella la que sabe que es un verdadero maltratador, y sabe que se está jugando la vida.

Luego tenemos todo lo contrario, la mujer que denuncia falsamente al marido con el fin de arrancarlo de su vida y con la intención de alejarlo de ella lo mas lejos posible. Suelen hacerlo con hombres que se dedicaron a su familia y no consiguen entender, con quien han vivido. Volvemos a lo  mismo de antes, la maltratadora psicópata es más creíble ante el juez y el fiscal que el hombre, que aún cree que está viviendo un mal sueño, y que cuando  despierte se dará cuenta que está condenado por algo que ni siquiera sabe que ha hecho. Por supuesto, todo esto con la ayuda de abogados sin escrúpulos que les dicen a los niños las mentiras que tienen que decir para que, inocentemente, condenen a su padre, (como hemos visto al principio de este escrito) sin pensar en el daño que les han ocasionado a los niños y que un día u otro, acabaran dándose cuenta de que su padre ha sido condenado por sus mentiras, y que llevaran esa carga para el resto de su vida.

Evidentemente, tanto el maltratador o maltratadora como los que denuncian falsamente, podríamos decir simplemente que son malos, pero yo personalmente digo que necesitan ayuda psicológica, ya que es un problema que arrastran de niños y que lo transmitirán a sus hijos.

La pregunta es ¿cuántos hombres inocentes han sido condenados y cuántos de estos están en prisión?  Otras de las cosas que ocurren en los juzgados, es que el juez y el fiscal están amenazando a los acusados, (yo personalmente creía que estaban para hacer justicia). El juez pregunta, ¿está usted dispuesto a hacer trabajos sociales? A lo que el acusado se queda pensando en qué le esta queriendo decir el juez, si a él se le ha acusado con mentiras, o es que acaso si dice que no, lo meterán en la cárcel. Entonces miran al abogado y ven como le hace señas con la cabeza para que diga que si, y es cuando el acusado piensa que el abogado sabrá por que le dice que diga que si, y luego se dan cuenta que cometieron un error al decir que si, porque la sentencia dice que lo has reconocido.

Lorenzo explica  su caso, ha estado en la cárcel de Can Brians dos años y medio, por haberlo denunciado su mujer falsamente, se apunta al programa de rehabilitación para maltratadores, que además es obligatorio, le dicen que tiene que pedir perdón a su mujer y reconocer que es un maltratador, él les dice que no le puede pedir perdón ya que no la ha maltratado y que no reconocerá algo que no es. Le hacen un examen psicológico, el resultado fue que no daba el perfil de maltratador. (O sea en la cárcel saben que tienen presos inocentes, y nos quejábamos de Franco, por temas políticos, como dijo el guardia civil.) A este hombre le dijo el juez que pasara a su despacho después de celebrarse el juicio y le pidió perdón por tener que condenarlo.

Por negarse a reconocer que era maltratador lo trasladaron a la cárcel de Granollers. Según dice este hombre, si reconocía que es un maltratador, tendría permisos de fin de semana. Cumplió la condena sin poder tener ni un solo permiso.

Hasta en la cárcel te hacen el chantaje ofreciéndote el permiso a cambio, para apuntarse un maltratador reconocido y luego poder decir que han hecho un gran trabajo con el reo.

Cuando en realidad no han hecho nada, ya que no se puede curar a nadie una enfermedad que no tiene.

La democracia y el estado de derecho para los políticos, y para los ciudadanos, dictadura pura y dura.

Por Manuel Álvarez    manuelalvarez222@outlook.com    7  de  julio  de  2011

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