SOÑAR DESPIERTO

¿Será verdad que se puede vivir soñando despierto? En la vida nos ocurren muchas cosas pero, posiblemente, soñar despierto es la segunda  más  bonita  que  nos  pueda  ocupar  el pensamiento, ya que la primera es aquella en que tus  bonitos  sueños  se  hacen  realidad.

¿Acaso  no  recordamos  que  cuando  éramos  niños  soñábamos  con algo, ya sea una profesión, un amor o cualquier otra meta que queramos alcanzar y que después de los años pasados, hemos conseguido algunas de las cosas soñadas?. Y que, a medida que pasa el tiempo, sigues soñando con poder alcanzar nuevas metas, pero que tienes que seguir con tesón y constancia para poder conseguirlas, cuando posiblemente dejarte  llevar y aceptar las cosas tal y como vienen, pudieran ser mejor forma de vida.

Habrá quien tenga la costumbre de soñar despierto y, seguramente, sea algo en  que su mente le lleve a soñar, sin necesidad de tener interés en ello. Simplemente te viene algo a la mente y sueñas.

Por ejemplo piensas: Si me tocara la lotería… Y a partir de aquí,  empiezas  a  soñar con todas las cosas que harías con tanto dinero. Al rato te das cuenta que  has ocupado tu mente soñando con algo que no tienes,  pero ¿y la ilusión  de  haber  sido rico  por  un  momento, aunque solo haya sido en sueño  y  además despierto?. Ya  sabemos  que  si  el sueño ha sido dormido es mas real, pero al fin y al cabo sólo ha sido un sueño.

¿Qué ocurre  cuando  durante  muchos  años  tienes  algo  en  tu  mente  que  te gustaría conseguir y  que  acabas consiguiendo?. Una  vez conseguido,  por casualidad o porque lo deseaste,  sin saber cual ha sido la fuerza que  te ha permitido alcanzar esa especie de deseo, te das cuenta de que tienes aquello que deseabas, pero también valoras lo que perdiste, (en el supuesto de que lo hallas perdido y que muchas veces ocurre) y te preguntas, si has acabado ganando o perdiendo.

Parece como si cuando una persona que desea algo con constancia  mental, existiera un poder sobrenatural, que te concede tu deseo, pero que, a cambio, tendrás  que  pagar  una especie de impuesto y es, que perderás algo a cambio.

Hay al menos dos cosas en la vida que nunca debemos decir:

La primera es: “Nunca digas de este agua no beberé” y si lo haces,  recuérdalo,  porque posiblemente pasen muchos años, pero algún día puedes acabar bebiendo.

La segunda es: “Nunca eches una  maldición a alguien, porque posiblemente, acabe volviéndose en tu contra“.

Existe algo sobrenatural que te controla,  y  que  si  pides,  te  puede  dar,  pero, ¿a que precio?

No vendas tu alma al diablo.

Por  Manuel Álvarez      manuelalvarez222@outlook.com      19  de  mayo  de  2011